domingo, 28 de junio de 2009

Singles o solos



Unos ocho millones de españoles entre 25 y 65 años, solteros, divorciados, separados o viudos. En sólo una década el número se ha duplicado. En los medios de comunicación se les llama singles. Se les considera un grupo social con poder adquisitivo y potencial de consumo. En torno a ellos están surgiendo muchas empresas, sobre todo de ocio, que propician los encuentros sociales, culturales o deportivos.Un negocio emergente, pero ya muy lucrativo.

Hasta avanzado el siglo XX, la persona sin pareja o sin familia cargaba con el sambenito de una soledad que, cuando no era la consecuencia de su mala cabeza o el tributo de una vida disipada, solía achacarse a carencias personales de diverso tipo. Era el caso de la mujer poco agraciada que pagaba su falta de belleza con el destino de vestir santos. O del hombre que no conseguía promocionar profesionalmente y tenía que aplazar a la fuerza los proyectos de contraer matrimonio y tener hijos.

La mala prensa del solterón como sinónimo de irresponsable que huye de los compromisos toca a su fin. Ahora se presenta una opción de vida más, un fenómeno consolidado como alternativa al modelo de familia tradicional que incluso tiene su toque de prestigio.




En España son más de ocho millones las personas de entre 25 y 65 años que viven sin pareja, ya sean solteros, viudos, divorciados o separados (la media de solteros española está entre el 15% y el 20%, en parecidas cifras se mueven en países como Alemania o Reino Unido, en Francia llega al 25%, mientras en Noruega y Suecia la tasa se encuentra entre el 30 y el 40%). Seis de cada diez solteros españoles están poco satisfechos o muy insatisfechos con la falta de pareja. Sólo un 9% de los españoles solteros afirma estar muy contento con su situación, un 35% bastante satisfecho, un 34% indiferente, un 18% insatisfecho y un 5% aseguró estar muy insatisfecho. Este sentimiento contrasta con la felicidad exultante que declaran los emparejados españoles, quienes en una abrumadora mayoría del 82% afirman estar satisfechos o muy satisfechos viviendo en pareja. Un 33% de los hombres se definen como muy tímidos y un 39% de las féminas se consideran muy quisquillosas. A la hora de buscar pareja el 73% de los españoles no querrían que ésta tuviese hijos de una anterior relación. En el compañero, tanto europeos como españoles buscan principalmente, en un 94% y 91% de los casos respectivamente, honestidad, seguido de otros valores como la fidelidad, el optimismo y la fidelidad.

La soltería ya no se asocia tanto con el fracaso vital, la soledad o el aislamiento, como con un sistema de valores en boga que entroniza el yo, la autonomía, la intimidad y el derecho a la libertad privada. Las motivaciones de los impares no son siempre las mismas. Hay quienes han escogido vivir solos por una decisión libre y consciente, convencidos de que es la mejor fórmula, pero otros lo hacen porque no tienen más remedio. Los primeros suelen ser individuos con un elevado grado de autonomía, celosos de su intimidad, volcados en metas relacionadas con el trabajo o el éxito profesional, cultivo de aficiones, y en no pocos casos un punto egoístas: ven a los demás como intrusos con quienes se resisten a compartir su mundo personal. Eso no significa que carezcan de habilidades sociales; muchas veces el single voluntario goza de un amplio círculo de amistades, y eso le reafirma en su opción en la medida que puede alternar entre la soledad y la compañía sin renunciar a las ventajas de ambas. Al lado de estos impares hay, sin embargo, una nutrida legión de solteros forzosos o a su pesar que han desembocado en la soledad por diferentes causas. Aunque aparenten haber descartado la vida en pareja por voluntad propia, desearían tener a su lado alguien con quien compartir la intimidad. El motivo por el que viven solos puede ser la pérdida, el miedo al compromiso, la timidez, el carácter difícil o, en fin, el perfeccionismo de quien siempre encuentra defectos en las personas con las que eventualmente podría convivir.

En España la generación de los 60 -quienes ya han cumplido los 40 años- han multiplicado el porcentaje "tradicional" de solteras y solteros en el país.

De las mujeres nacidas en la década de los 50 prácticamente todas elegían el matrimonio y sólo el cinco por ciento preferían quedarse solteras. Sólo el 25 por ciento de las jóvenes nacidas en la segunda mitad de los años 70 se habían desposado antes de cumplir los 30 años, un porcentaje que se eleva al 80 por ciento en el caso de las mujeres de los años 50.

Así, de los nacidos en la segunda mitad de los 60, el once por ciento de las mujeres descartó la unión matrimonial y un quince por ciento de los varones hizo lo propio. En ambos casos se trata de "porcentajes muy altos" frente al "cinco por ciento tradicional”.

Estamos igualmente ante una tendencia internacional, como demuestra el siguiente gráfico basado en estadísticas de Estados Unidos



Los hogares unipersonales han experimentado en España un crecimiento de un 340% desde los años 70 hasta ahora, pasando de ser un 7,5% a un 20,3% y ya hay tres millones de casas con un solo habitante.Otra peculiaridad reside en que a mayor nivel educativo y trayectoria profesional de la mujer menos probabilidades existe de que se despose. Ello es debido a la enorme dificultad de conciliar la vida personal, familiar y laboral en el país; en lugares como Estados Unidos o Suecia no se establece dicha relación negativa.




La búsqueda de pareja a través de Internet está actualmente aceptada y ya no resulta inusual. El 59% de los europeos piensa en este sentido, mientras que en España el porcentaje es del 52% de los encuestados. En los último doce meses sólo el 29% de los españoles aseguraron haber utilizado internet en este sentido mientras que en Europa el porcentaje es del 40% (los solteros irlandeses, noruegos y suecos, afirman, en un 80%, haber accedido a Internet con ese propósito).

Estudios realizados en Estados Unidos incluso afirman que la vía online es ya la segunda forma de contacto más habitual a la hora de formar una pareja y está a muy escasa distancia de la forma que históricamente era la más habitual, el conocerse a través de redes de amistad en la vida "offline"





Fuente: adn.es, documaniatv.com

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